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La rentabilidad de estas organizaciones tiene su base en los excedentes. Estos recursos son los que permiten cumplir con el fin social de las organizaciones y con la protección de su estructura económica. A través de ellos se hace el retorno en servicio a los asociados y, también, se fortalece el capital institucional de las empresas haciéndolas más sólidas y menos dependientes de los aportes sociales.
En la Superintendencia analizamos la rentabilidad de cuentas como el activo, patrimonio, capital social, ahorro y cartera a través de indicadores que nos permiten conocer el comportamiento de las organizaciones. Los resultados recientes muestran que las cooperativas de ahorro y crédito y las multiactivas e integrales con sección de ahorro y crédito tienen a marzo de 2009 una rentabilidad promedio del activo de 3,32%. Entre tanto, a diciembre de 2008, las cooperativas del sector real registraron una rentabilidad del 2,72% y los fondos de empleados del 3,22%.
Desde la labor de supervisión, analizamos los indicadores de rentabilidad para asegurar que los directivos de las entidades estén realizando una buena gestión de los negocios y generen ingresos por la actividad que cada una de ellas realiza. Los miembros de los órganos de control social también deben hacer seguimiento a los resultados e, incluso, los asociados pueden hacer uso de sus derechos para conocer la situación de sus empresas y contribuir a una adecuada toma de decisiones en la organización.
Las organizaciones solidarias no tienen ánimo de lucro, pero tampoco tienen ánimo de pérdida. Sus dirigentes deben trabajar en su desarrollo, crecimiento y sostenibilidad.
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